Trázate objetivos, no expectativas y… toma el control de tu vida

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Un hombre se encontraba agachado buscando algo debajo de un farol. Al verlo, un policía que pasaba por el lugar, le preguntó qué estaba haciendo; a lo que el individuo respondió: ‘Estoy buscando las llaves de mi auto’.  ‘¿Se le cayeron por aquí?’ indagó el guardia interesado en ayudarlo. ‘No, se me cayeron en aquella esquina’  contestó el hombre, visiblemente embriagado, y ante el estupor del policía, explicó: ‘Pero aquí hay más luz’.

¿Cuántas veces has actuado de una manera tan absurda como el hombre de esta historia, tratando de encontrar lo que buscas en  lugares improbables, solo porque en ellos ‘hay más luz’?

Estos lugares son conocidos como la zona de confort. Y estás tan adaptado(a) a ella que la sola idea de salirte de sus linderos te desestabiliza. Probablemente, eres de las personas que afirman que ‘más vale malo conocido, que bueno por conocer’; ya que describe con claridad tu actitud y es la razón por la que continúas en ese empleo en el que ya no te sientes a gusto, o sigues insistiendo en esa relación que solo te aporta desgaste emocional, o no te das la oportunidad de iniciar una nueva relación o un nuevo proyecto porque fracasaste una vez y, tal vez, también sostengas que ‘más vale estar solo(a) que mal acompañado(a)’.

Lo cierto es que quienes no se atreven a salir de su zona de confort, se pierden de conocer el mundo de oportunidades que hay afuera; por supuesto que nada está garantizado, pero quedarse dentro, solo les garantiza la mediocridad y el hastío, pues  permanecer en ella no equivale a bienestar, sino a comodidad.

¿Te atreverías a dar el gran salto?

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El primer paso para dar el salto de tu zona de confort hacia la zona de autorrealización, es prepararte para pasar por la zona del miedo. Como el miedo te produce inseguridad, debes llevar contigo algo que te la brinde y ello es un objetivo. A diferencia de una expectativa, que es una esperanza centrada en el futuro y en que algo externo suceda fuera de tu intervención, lo que equivale a una actitud pasiva y por tanto nada segura; un objetivo es una meta que implica trabajar en el presente y que solo depende de ti, de una actitud activa basada en acciones concretas.

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Entonces, un objetivo…

  1. Es específico, es concreto y no ambiguo.
  2. Es medible, si lo puedes medir, lo puedes controlar.
  3. Es alcanzable, un paso a la vez, cada pequeño logro te sirve de automotivación.
  4. Tiene un plazo, una fecha de vencimiento que contribuye a la autodisciplina y a la auto exigencia.
  5. Es realista, debe ser trazado dentro de tus capacidades y circunstancias en el momento presente; lo cual no significa limitarte; por el contrario, con cada experiencia, mejorarán tus capacidades que modificarán tus circunstancias; y estarás en condiciones de proponerte nuevos desafíos.

RESUMIENDO: Atrévete a salir de tu zona de confort, trázate un objetivo y hazlo posible.  Sé realista, pero jamás dejes de soñar… tu vida es el resultado de tus decisiones, no de tus condiciones.

“El Pesimista, se queja del viento… el Optimista, espera que cambie… el Realista, Ajusta las velas…   ” William George Ward

Doris Guevara de Prendel

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GESTIÓN EMOCIONAL: ‘MI MOCHILA EMOCIONAL’

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¿Cuántas veces no has podido sostener tus decisiones por haberlas tomado cuando una emoción, positiva o negativa, te embargaba? ¿Cuántas veces te has arrepentido de haber dicho o hecho algo en una situación límite? ¿Sientes que cada vez que estás a punto de alcanzar una meta, algo o alguien te lo impiden?

Si entiendes la vida como un devenir de situaciones diversas originadas no solo por tus decisiones, sino también por cambios fuera de tu alcance, significa que  ya has dado tal vez el paso más importante en el camino hacia tu crecimiento personal o madurez emocional. Lo que se llaman problemas no es otra cosa que cambios en los planes. Dentro de una planificación pertenecerían al rubro de los ‘imprevistos’, pues no se sabe cuándo, cómo ni de dónde vienen; pero sí, que llegan en el momento menos esperado. Si bien es cierto, en este sentido te toman por sorpresa, no debieran tomarte desprevenido(a).  Un ejemplo claro de esta idea, serían los movimientos sísmicos: no se sabe el día ni la hora en que sucederán, pero sí, que se producirán; sin embargo, si tienes preparada y a la mano la ‘mochila de emergencia’, afrontarás la situación de la mejor manera.

Entonces, ¿Por qué es importante establecer los problemas como ‘imprevistos planificados’?

Es inevitable que los problemas vengan, pero es evitable que te devasten… emocionalmente. Ya sabes que los problemas producen emociones negativas; y los logros, positivas; lo que debes  conocer es cuál es tu actitud ante esas emociones, de tal manera que aprendas a gestionar tus emociones para obtener el máximo provecho posible de cada situación.mis-emociones

¿Cuál es tu actitud luego de vivir emociones intensas: reactiva o proactiva?

Si ante una emoción negativa, optas por retraerte, aislarte o huir de la situación; y ante una emoción positiva, sueles relajarte y descansar holgadamente: tu actitud es reactiva. Si, por el contrario, ante la primera, te impulsas, te automotivas, y buscas nuevas estrategias o rumbos; y ante la segunda, aprovechas el buen momento y vas por más: tu actitud es proactiva.

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RESUMIENDO: Si preparas tu ‘mochila emocional’ con actitudes proactivas ante toda circunstancia, pasarás de ser un simple espectador a convertirte en el actor principal de tu vida.

Doris Guevara de Prendel